Por: María Isabel
García G.
Para empezar, la pregunta de siempre, esa que dice: ¿cómo te llamas?, él me miró y me respondió con gusto: William Marín alias “el compae”. Estaba vestido
con una camisa blanca y líneas amarillas en los hombros de la misma, un
bluejean y zapatos negros entre deportivos y casuales, ¡ah! y que no le falte
su típico sombrero volteado, uno de los tantos que le gusta usar. Luego, y ya en
una posición cómoda, me contó sobre cómo se describe a sí mismo, para resolver
esa duda que me consumía me dijo: "soy
una persona luchadora echada para adelante me gusta trabajar el comercio,
anteriormente trabajé con frutas vendiéndolas para ganar dinero y comprarme la
“comidita”, también trabajo con la
música cantando y tocando en algunos eventos". Mientras desempacaba unos
juguetes para surtir su carrito me confió que este cachivachero es el negocio
que más dinero le brinda y el que más quiere.
El “compae” es una
figura representativa en el municipio pues su carrito de artesanías está a la
vista de todos, se mantiene por toda la calle principal del
municipio de Vegachi, pero, ¿por qué este carrito?...
En su rostro se veía algo raro era una mezcla entre
felicidad y monotonía, mientra me miraba a los ojos me contó: Y pues el carrito porque me gustan las cosas nuevas en
cuanto a bisutería y mochilas también, en este pueblo hay mucha competencia en
cuanto a almacenes y tiendas de alimentos así que ese es otro de los motivos de
mi carrito ambulante “comadre”.
Luego de esto se me vino a la mente preguntarle el por qué
su seudónimo.
Yo trabajé en un grupo de
música hace por hay unos 20 años, los músicos que me acompañaban eran
costeños y se trataban de compadres y así me dejaron como “el compae” y ya
todos me dejaron así.
Muchos nos preguntamos de donde salen todas las artesanías
que lleva en su carrito , bueno él va a Medellín y allá tiene su “rebusque”,
de donde saca su mercancía al agrado propio. También compartió las dificultades
que ha tenido en la venta de sus cachivaches, compartió su desagrado por la
economía de ahora y que ésta es su mayor problemática.
El “compae” no es un solitario, al contrario está rodeado
de personas, “sus hermanitos”, la gente que lo acompaña en su diario vivir, la
gente que pasa y lo ve le brinda un saludo o mejor aún un cálido apretón de
manos en señal de compañía. Para la curiosidad de muchos, o mejor dicho, para la
curiosidad de ¡muchas! El caballero Marín no se ha casado y después de decirme
un piropo: si es así de hermosa como usted me caso ya. Dijo que anhela conocer
a esa mujer que lo acompañe por el resto de su vida y que lo espere en la casa
con un almuerzo bien delicioso, como unos frijolitos caseros hechos por una
mujer tierna, sensible y amorosa, o una comida hecha por ella misma, al decir
esto en su rostro se notó algo de soledad pero también esperanza y con un
suspiro cerró la respuesta.
Sus estudios fueron limitados y le pregunte que
entonces ¿Qué le gustaría estudiar? Y…
-Yo siempre he dicho que “Burro viejo no aprende a hablar”,
soy un montañero criado en el campo, tuve dos años de estudio, pero aun así sé
leer y escribir y leer. Me gustaría seguir estudiando la música…
Este señor no solo vende artesanías sino también coloca
piercing y arregla máquinas de moler. Este trabajo, afirma, que no lo dejaría porque lo quiere y ya
es parte de su vida.
La frase con la que se despidió fue corta: “Trata a la gente como quieres que te
traten”.
Espero volver a hablar con él pues es interesante y su vida
vale la pena ser escuchada, él es como cualquiera una persona que siente, es
apasionado, ama, y tiene un carisma sin igual...(To be continued)
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