Por. Jonathan Alzate Jimenez
(Un recuento de un cuento llamado
Vegachí o La tierra dulce de Antioquia)
(Parroquia Nuestra Señora
Del Carmen – Vegachí)
Un inmenso valle se despliega
acompañado de nubarrones que flotan ingrávidos sobre un cielo azul, este es uno
de los cuadros típicos que se puede contemplar en el nordeste antioqueño. Y es que cuando a Dios se le ocurrió la
grandiosa idea de crear la tierra, de su mano se desprendió una perla y ésta vino a caer en este lugar
del mundo. Esta perla tenía una
particularidad y es que era, o es, una perla de azúcar, dulce, atractiva…
inicialmente nadie le puso un nombre y permaneció ahí, en silencio, esperando
que algún día alguien llegase y la bautizara de una vez y por todas.
Estas tierritas fueron prodigas ya
que fluían en sus entrañas suelos aptos para la siembra de caña de azúcar,
café, maíz, cacao, guanábana, yuca. Mares de pastizales verdes se convirtieron
en el sitio para que la ganadería se asentara y mugiera por todos los parajes
de esta perla, arboledas con una diversidad exuberante de madera trajeron
hombres con ansias de crecer, de triunfar.
Primero fue El Tigre y luego las Vegas
El corregimiento de El Tigre nace
en el año 1893 y se instaura como tal en el año 1899, el nombre que se le
otorgó hace alusión a un felino muy común en la zona: el jaguar, sin embargo en
esta zona de Antioquia le dicen tigre. Este
poblado es un lugar donde convergían arrieros que provenían de Amalfi,
Remedios, Segovia entre otros municipios, con sus mulas cargadas de caña, de
oro o quien sabe de qué cosas, llegaron a ocupar cada rincón de este territorio.
Fueron apareciendo uno por uno, algunos
pasaban y seguían, otros pasaban, se enamoraban y se quedaban cultivando ese
amor con hijos y tierras.
(Vista
general del Corregimiento de El Tigre)
Por la zona circundan historias de
ataques de estos grandes felinos, una de ellas es la arremetida que acabó con
la vida de una mujer al escamparse en la entrada de una cueva que hay en el
sector del Jabón, donde está la llamada “Cueva del tigre”; otra historia con
garras a bordo sucedió en el año 1949, específicamente el 18 de noviembre, cuando
un jaguar fue abatido a manos de 5 hombres que marcaron para siempre la
historia de Amalfi, el nordeste y Antioquia.
Amalfi fue el municipio de origen
del corregimiento hasta el año 1983, cuando por iniciativa de un grupo de
hombres y mujeres pujantes se labró la insigne erección de Vegachí como
municipalidad. Desde entonces y como
dicen algunos “Tigreños” –gentilicio adoptado
por los nativos de este espacio de tierra-: Vegachí tiene una cuna y es el
Tigre. Entonces ¿el papá de Vegachí es
el Tigre?, la respuesta es sí y se puede evidenciar cuando ves que muchos de
los ciudadanos que hoy habitan en Vegachí son oriundos de este corregimiento
que ruge con su historia.
Vegachí a 26 voces… 508.63 Km de vida
Este territorio posee un
atractivo misterio, un misterio que se esconde tras sus cuevas, en las enormes
rocas que habitan en este lugar, un misterio que se siente en las noches de
vendavales cuando el viento calla cada espacio de Vegachí con sus susurrantes
gritos, un misterio que percibes cuando te movilizas en un motoraton y cruzas
frente al antiguo ingenio Vegachí, un misterio que puedes oler y sentir en el
aire. Un misterio que hace que quien
llegue acá se quede como por arte de magia.
Vegachí es como una prendería,
es el decir de sus habitantes cuando ven que alguien llega de otra parte, con
una sonrisa en sus rostros están diciéndote que te quedes en este lugar…luego
te miran y te dicen: lo mejor de todo es
que te quedas empeñado porque botas la boleta de empeño.
(La
ganadería, la guanábana, la panela son parte de Vegachí)
26 veredas componen el
municipio más conocido como: “La tierra
dulce de Antioquia”, la gran mayoría de veredas tienen uno, dos y hasta
tres trapiches donde se procesa la caña de azúcar para producir un manjar color
miel o lo que conocemos como panela en términos bien paisas. Y no es gratuita esta cultura de la caña,
pues en Vegachí existió un ingenio que fue referente de economía y progreso en
la región y en Antioquia. Este ingenio
atrajo personas de otras zonas del país que encontraron en la perla del
nordeste un sitio apto para hacer vida, muchos de ellos de Medellín, suroeste
antioqueño, Santander, Norte de Colombia, Chocó y el eje cafetero.
El ingenio Vegachí fue
entonces un símbolo del desarrollo que se asentó en Vegachí. La prodiga ubicación geográfica de este
municipio lo ha ido convirtiendo en capital región del nordeste antioqueño y ello
ha posibilitado que obras de gran magnitud como La Troncal del nordeste y las
Autopistas de la prosperidad crucen por entre las Vegas de La China.
Pero ¿Qué son Las Vegas de La China?
A principios del siglo XX se
fueron asentando familias provenientes de varios municipios de Antioquia, en
especial de poblados cercanos a lo que hoy conocemos como Vegachí. Yalí, Maceo, Yolombó y Amalfi fueron algunos
de los lugares de los que se desprendieron muchos de sus pobladores con el fin
de colonizar otras tierras, otra tierra, otro mundo.
(Magistral arquitectura de las casas de el corregimiento de El tigre)
Era ya el año 1940 cuando
varias familias decidieron montar el asentamiento Llano Grande Ramírez, entre
esas personas estaba el insigne fundador de Vegachí: Don Antonio Aguilar
Jaramillo quien llegó con su esposa e hijos.
El señor Aguilar Jaramillo montó después, junto con algunos socios, la
sociedad industrial “Vegas de la China”, esta sociedad poseía 50.000 hectáreas
de tierra distribuidas en diferentes parcelas y haciendas.
Cerca de 800 trabajadores
hicieron parte de la empresa de Don Antonio Aguilar, el progreso y el bienestar
brilló desde lejos y posibilitaron que muchas personas de otras partes fuesen
apropiándose de este territorio. La
palabra Vegachí es una abreviatura de esa sociedad, esa hacienda, que tanto
poblador atrajo y tanto desarrollo generó al traer empleo a muchas familias del
departamento y de la región.
La historia de sangre,
violencia y dolor que habita en nuestra historia sobra contarla aunque hizo
parte de Vegachí y con ella muchos de los fundadores tuvieron que irse del
nordeste y ubicarse en la capital de la montaña. La historia se narra porque es preciso
perpetuarla, es necesario que las voces del pasado hablen en el presente para
que en el futuro no sean olvidadas.
El nuevo Vegachí…30 años de memoria histórica
Cuando llegas en bus, sea en
uno de “Flota Nordeste” o “Trans. Segovia”, y ves que se detiene en un sitio
con muchas casas, en una planicie, con un clima templado y un nombre que sea
Vegachí, es porque has llegado a la capital del nordeste antioqueño, la perla
del nordeste o la Tierra dulce de Antioquia.
Tierra prominente que crece, que desea sobresalir y abrir sus alas al
mundo, hoy sus habitantes nos entregan a los visitantes un municipio que apenas
tiene 30 años de ser erigido, un municipio que nació con Vigía, Carepa e
Hispania, pero que deja ver su gran desarrollo.
Maruja Martínez es un nombre
bastante reconocido en Vegachí y lo es porque fue ella quien trajo mucha
educación, cultura, salud y desarrollo a este pueblito que hoy tiene un parque
educativo con su nombre. No sé qué tan
bueno sea el cuento que les acabo de narrar, tal vez falte mucha tela por
cortar, pero les dejo un retazo de historia donde hay un protagonista con
13.280 actores que hoy son un solo nombre: VEGACHÍ.
(Una mirada a través del tiempo)
Y antes de irme con mi
carriel y mi sombrero, les dejo un fragmento del himno de este terruño, himno
que escribió don Antonio “Moncho” Valencia, un himno para que endulce su alma
con la esencia de esta tierrita…sí, la más dulce de Antioquia:
Vegachí ¡tierra firme y
fecunda!
que te yergues entre
montañas,
cuna hidalga de mis
ancestros;
¡raza noble de audaz juventud!.
(Vegachí, algún día del 2015)
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