lunes, 28 de diciembre de 2015

DESDE LAS VEGAS DE LA CHINA HASTA LLEGAR A VEGACHÍ....

Por. Jonathan Alzate Jimenez

(Un recuento de un cuento llamado Vegachí o La tierra dulce de Antioquia)

(Parroquia Nuestra Señora Del Carmen – Vegachí)

Un inmenso valle se despliega acompañado de nubarrones que flotan ingrávidos sobre un cielo azul, este es uno de los cuadros típicos que se puede contemplar en el nordeste antioqueño.  Y es que cuando a Dios se le ocurrió la grandiosa idea de crear la tierra, de su mano se desprendió  una perla y ésta vino a caer en este lugar del mundo.  Esta perla tenía una particularidad y es que era, o es, una perla de azúcar, dulce, atractiva… inicialmente nadie le puso un nombre y permaneció ahí, en silencio, esperando que algún día alguien llegase y la bautizara de una vez y por todas. 

Estas tierritas fueron prodigas ya que fluían en sus entrañas suelos aptos para la siembra de caña de azúcar, café, maíz, cacao, guanábana, yuca. Mares de pastizales verdes se convirtieron en el sitio para que la ganadería se asentara y mugiera por todos los parajes de esta perla, arboledas con una diversidad exuberante de madera trajeron hombres con ansias de crecer, de triunfar.  

Primero fue El Tigre y luego las Vegas

El corregimiento de El Tigre nace en el año 1893 y se instaura como tal en el año 1899, el nombre que se le otorgó hace alusión a un felino muy común en la zona: el jaguar, sin embargo en esta zona de Antioquia le dicen tigre.  Este poblado es un lugar donde convergían arrieros que provenían de Amalfi, Remedios, Segovia entre otros municipios, con sus mulas cargadas de caña, de oro o quien sabe de qué cosas, llegaron a ocupar cada rincón de este territorio.  Fueron apareciendo uno por uno, algunos pasaban y seguían, otros pasaban, se enamoraban y se quedaban cultivando ese amor con hijos y tierras.

(Vista general del Corregimiento de El Tigre)

Por la zona circundan historias de ataques de estos grandes felinos, una de ellas es la arremetida que acabó con la vida de una mujer al escamparse en la entrada de una cueva que hay en el sector del Jabón, donde está la llamada “Cueva del tigre”; otra historia con garras a bordo sucedió en el año 1949, específicamente el 18 de noviembre, cuando un jaguar fue abatido a manos de 5 hombres que marcaron para siempre la historia de Amalfi, el nordeste y Antioquia.  

Amalfi fue el municipio de origen del corregimiento hasta el año 1983, cuando por iniciativa de un grupo de hombres y mujeres pujantes se labró la insigne erección de Vegachí como municipalidad.  Desde entonces y como dicen algunos “Tigreños” –gentilicio adoptado por los nativos de este espacio de tierra-: Vegachí tiene una cuna y es el Tigre.  Entonces ¿el papá de Vegachí es el Tigre?, la respuesta es sí y se puede evidenciar cuando ves que muchos de los ciudadanos que hoy habitan en Vegachí son oriundos de este corregimiento que ruge con su historia.

Vegachí a 26 voces… 508.63 Km de vida

Este territorio posee un atractivo misterio, un misterio que se esconde tras sus cuevas, en las enormes rocas que habitan en este lugar, un misterio que se siente en las noches de vendavales cuando el viento calla cada espacio de Vegachí con sus susurrantes gritos, un misterio que percibes cuando te movilizas en un motoraton y cruzas frente al antiguo ingenio Vegachí, un misterio que puedes oler y sentir en el aire.  Un misterio que hace que quien llegue acá se quede como por arte de magia.  Vegachí es como una prendería, es el decir de sus habitantes cuando ven que alguien llega de otra parte, con una sonrisa en sus rostros están diciéndote que te quedes en este lugar…luego te miran y te dicen: lo mejor de todo es que te quedas empeñado porque botas la boleta de empeño.

(La ganadería, la guanábana, la panela son parte de Vegachí)

26 veredas componen el municipio más conocido como: “La tierra dulce de Antioquia”, la gran mayoría de veredas tienen uno, dos y hasta tres trapiches donde se procesa la caña de azúcar para producir un manjar color miel o lo que conocemos como panela en términos bien paisas.  Y no es gratuita esta cultura de la caña, pues en Vegachí existió un ingenio que fue referente de economía y progreso en la región y en Antioquia.  Este ingenio atrajo personas de otras zonas del país que encontraron en la perla del nordeste un sitio apto para hacer vida, muchos de ellos de Medellín, suroeste antioqueño, Santander, Norte de Colombia, Chocó y el eje cafetero. 

El ingenio Vegachí fue entonces un símbolo del desarrollo que se asentó en Vegachí.  La prodiga ubicación geográfica de este municipio lo ha ido convirtiendo en  capital región del nordeste antioqueño y ello ha posibilitado que obras de gran magnitud como La Troncal del nordeste y las Autopistas de la prosperidad crucen por entre las Vegas de La China.

Pero ¿Qué son Las Vegas de La China?

A principios del siglo XX se fueron asentando familias provenientes de varios municipios de Antioquia, en especial de poblados cercanos a lo que hoy conocemos como Vegachí.  Yalí, Maceo, Yolombó y Amalfi fueron algunos de los lugares de los que se desprendieron muchos de sus pobladores con el fin de colonizar otras tierras, otra tierra, otro mundo. 

(Magistral arquitectura de las casas de el corregimiento de El tigre)

Era ya el año 1940 cuando varias familias decidieron montar el asentamiento Llano Grande Ramírez, entre esas personas estaba el insigne fundador de Vegachí: Don Antonio Aguilar Jaramillo quien llegó con su esposa e hijos.  El señor Aguilar Jaramillo montó después, junto con algunos socios, la sociedad industrial “Vegas de la China”, esta sociedad poseía 50.000 hectáreas de tierra distribuidas en diferentes parcelas y haciendas.  

Cerca de 800 trabajadores hicieron parte de la empresa de Don Antonio Aguilar, el progreso y el bienestar brilló desde lejos y posibilitaron que muchas personas de otras partes fuesen apropiándose de este territorio.  La palabra Vegachí es una abreviatura de esa sociedad, esa hacienda, que tanto poblador atrajo y tanto desarrollo generó al traer empleo a muchas familias del departamento y de la región.

La historia de sangre, violencia y dolor que habita en nuestra historia sobra contarla aunque hizo parte de Vegachí y con ella muchos de los fundadores tuvieron que irse del nordeste y ubicarse en la capital de la montaña.  La historia se narra porque es preciso perpetuarla, es necesario que las voces del pasado hablen en el presente para que en el futuro no sean olvidadas.

El nuevo Vegachí…30 años de memoria histórica

Cuando llegas en bus, sea en uno de “Flota Nordeste” o “Trans. Segovia”, y ves que se detiene en un sitio con muchas casas, en una planicie, con un clima templado y un nombre que sea Vegachí, es porque has llegado a la capital del nordeste antioqueño, la perla del nordeste o la Tierra dulce de Antioquia.  Tierra prominente que crece, que desea sobresalir y abrir sus alas al mundo, hoy sus habitantes nos entregan a los visitantes un municipio que apenas tiene 30 años de ser erigido, un municipio que nació con Vigía, Carepa e Hispania, pero que deja ver su gran desarrollo. 

Maruja Martínez es un nombre bastante reconocido en Vegachí y lo es porque fue ella quien trajo mucha educación, cultura, salud y desarrollo a este pueblito que hoy tiene un parque educativo con su nombre.  No sé qué tan bueno sea el cuento que les acabo de narrar, tal vez falte mucha tela por cortar, pero les dejo un retazo de historia donde hay un protagonista con 13.280 actores que hoy son un solo nombre: VEGACHÍ.

(Una mirada a través del tiempo)

Y antes de irme con mi carriel y mi sombrero, les dejo un fragmento del himno de este terruño, himno que escribió don Antonio “Moncho” Valencia, un himno para que endulce su alma con la esencia de esta tierrita…sí, la más dulce de Antioquia:

Vegachí ¡tierra firme y fecunda!
que te yergues entre montañas,
cuna hidalga de mis ancestros;
 ¡raza noble de audaz juventud!.

(Vegachí, algún día del 2015) 

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