lunes, 28 de diciembre de 2015

DESDE LAS VEGAS DE LA CHINA HASTA LLEGAR A VEGACHÍ....

Por. Jonathan Alzate Jimenez

(Un recuento de un cuento llamado Vegachí o La tierra dulce de Antioquia)

(Parroquia Nuestra Señora Del Carmen – Vegachí)

Un inmenso valle se despliega acompañado de nubarrones que flotan ingrávidos sobre un cielo azul, este es uno de los cuadros típicos que se puede contemplar en el nordeste antioqueño.  Y es que cuando a Dios se le ocurrió la grandiosa idea de crear la tierra, de su mano se desprendió  una perla y ésta vino a caer en este lugar del mundo.  Esta perla tenía una particularidad y es que era, o es, una perla de azúcar, dulce, atractiva… inicialmente nadie le puso un nombre y permaneció ahí, en silencio, esperando que algún día alguien llegase y la bautizara de una vez y por todas. 

Estas tierritas fueron prodigas ya que fluían en sus entrañas suelos aptos para la siembra de caña de azúcar, café, maíz, cacao, guanábana, yuca. Mares de pastizales verdes se convirtieron en el sitio para que la ganadería se asentara y mugiera por todos los parajes de esta perla, arboledas con una diversidad exuberante de madera trajeron hombres con ansias de crecer, de triunfar.  

Primero fue El Tigre y luego las Vegas

El corregimiento de El Tigre nace en el año 1893 y se instaura como tal en el año 1899, el nombre que se le otorgó hace alusión a un felino muy común en la zona: el jaguar, sin embargo en esta zona de Antioquia le dicen tigre.  Este poblado es un lugar donde convergían arrieros que provenían de Amalfi, Remedios, Segovia entre otros municipios, con sus mulas cargadas de caña, de oro o quien sabe de qué cosas, llegaron a ocupar cada rincón de este territorio.  Fueron apareciendo uno por uno, algunos pasaban y seguían, otros pasaban, se enamoraban y se quedaban cultivando ese amor con hijos y tierras.

(Vista general del Corregimiento de El Tigre)

Por la zona circundan historias de ataques de estos grandes felinos, una de ellas es la arremetida que acabó con la vida de una mujer al escamparse en la entrada de una cueva que hay en el sector del Jabón, donde está la llamada “Cueva del tigre”; otra historia con garras a bordo sucedió en el año 1949, específicamente el 18 de noviembre, cuando un jaguar fue abatido a manos de 5 hombres que marcaron para siempre la historia de Amalfi, el nordeste y Antioquia.  

Amalfi fue el municipio de origen del corregimiento hasta el año 1983, cuando por iniciativa de un grupo de hombres y mujeres pujantes se labró la insigne erección de Vegachí como municipalidad.  Desde entonces y como dicen algunos “Tigreños” –gentilicio adoptado por los nativos de este espacio de tierra-: Vegachí tiene una cuna y es el Tigre.  Entonces ¿el papá de Vegachí es el Tigre?, la respuesta es sí y se puede evidenciar cuando ves que muchos de los ciudadanos que hoy habitan en Vegachí son oriundos de este corregimiento que ruge con su historia.

Vegachí a 26 voces… 508.63 Km de vida

Este territorio posee un atractivo misterio, un misterio que se esconde tras sus cuevas, en las enormes rocas que habitan en este lugar, un misterio que se siente en las noches de vendavales cuando el viento calla cada espacio de Vegachí con sus susurrantes gritos, un misterio que percibes cuando te movilizas en un motoraton y cruzas frente al antiguo ingenio Vegachí, un misterio que puedes oler y sentir en el aire.  Un misterio que hace que quien llegue acá se quede como por arte de magia.  Vegachí es como una prendería, es el decir de sus habitantes cuando ven que alguien llega de otra parte, con una sonrisa en sus rostros están diciéndote que te quedes en este lugar…luego te miran y te dicen: lo mejor de todo es que te quedas empeñado porque botas la boleta de empeño.

(La ganadería, la guanábana, la panela son parte de Vegachí)

26 veredas componen el municipio más conocido como: “La tierra dulce de Antioquia”, la gran mayoría de veredas tienen uno, dos y hasta tres trapiches donde se procesa la caña de azúcar para producir un manjar color miel o lo que conocemos como panela en términos bien paisas.  Y no es gratuita esta cultura de la caña, pues en Vegachí existió un ingenio que fue referente de economía y progreso en la región y en Antioquia.  Este ingenio atrajo personas de otras zonas del país que encontraron en la perla del nordeste un sitio apto para hacer vida, muchos de ellos de Medellín, suroeste antioqueño, Santander, Norte de Colombia, Chocó y el eje cafetero. 

El ingenio Vegachí fue entonces un símbolo del desarrollo que se asentó en Vegachí.  La prodiga ubicación geográfica de este municipio lo ha ido convirtiendo en  capital región del nordeste antioqueño y ello ha posibilitado que obras de gran magnitud como La Troncal del nordeste y las Autopistas de la prosperidad crucen por entre las Vegas de La China.

Pero ¿Qué son Las Vegas de La China?

A principios del siglo XX se fueron asentando familias provenientes de varios municipios de Antioquia, en especial de poblados cercanos a lo que hoy conocemos como Vegachí.  Yalí, Maceo, Yolombó y Amalfi fueron algunos de los lugares de los que se desprendieron muchos de sus pobladores con el fin de colonizar otras tierras, otra tierra, otro mundo. 

(Magistral arquitectura de las casas de el corregimiento de El tigre)

Era ya el año 1940 cuando varias familias decidieron montar el asentamiento Llano Grande Ramírez, entre esas personas estaba el insigne fundador de Vegachí: Don Antonio Aguilar Jaramillo quien llegó con su esposa e hijos.  El señor Aguilar Jaramillo montó después, junto con algunos socios, la sociedad industrial “Vegas de la China”, esta sociedad poseía 50.000 hectáreas de tierra distribuidas en diferentes parcelas y haciendas.  

Cerca de 800 trabajadores hicieron parte de la empresa de Don Antonio Aguilar, el progreso y el bienestar brilló desde lejos y posibilitaron que muchas personas de otras partes fuesen apropiándose de este territorio.  La palabra Vegachí es una abreviatura de esa sociedad, esa hacienda, que tanto poblador atrajo y tanto desarrollo generó al traer empleo a muchas familias del departamento y de la región.

La historia de sangre, violencia y dolor que habita en nuestra historia sobra contarla aunque hizo parte de Vegachí y con ella muchos de los fundadores tuvieron que irse del nordeste y ubicarse en la capital de la montaña.  La historia se narra porque es preciso perpetuarla, es necesario que las voces del pasado hablen en el presente para que en el futuro no sean olvidadas.

El nuevo Vegachí…30 años de memoria histórica

Cuando llegas en bus, sea en uno de “Flota Nordeste” o “Trans. Segovia”, y ves que se detiene en un sitio con muchas casas, en una planicie, con un clima templado y un nombre que sea Vegachí, es porque has llegado a la capital del nordeste antioqueño, la perla del nordeste o la Tierra dulce de Antioquia.  Tierra prominente que crece, que desea sobresalir y abrir sus alas al mundo, hoy sus habitantes nos entregan a los visitantes un municipio que apenas tiene 30 años de ser erigido, un municipio que nació con Vigía, Carepa e Hispania, pero que deja ver su gran desarrollo. 

Maruja Martínez es un nombre bastante reconocido en Vegachí y lo es porque fue ella quien trajo mucha educación, cultura, salud y desarrollo a este pueblito que hoy tiene un parque educativo con su nombre.  No sé qué tan bueno sea el cuento que les acabo de narrar, tal vez falte mucha tela por cortar, pero les dejo un retazo de historia donde hay un protagonista con 13.280 actores que hoy son un solo nombre: VEGACHÍ.

(Una mirada a través del tiempo)

Y antes de irme con mi carriel y mi sombrero, les dejo un fragmento del himno de este terruño, himno que escribió don Antonio “Moncho” Valencia, un himno para que endulce su alma con la esencia de esta tierrita…sí, la más dulce de Antioquia:

Vegachí ¡tierra firme y fecunda!
que te yergues entre montañas,
cuna hidalga de mis ancestros;
 ¡raza noble de audaz juventud!.

(Vegachí, algún día del 2015) 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

UN REPORTAJE GRÁFICO DE VEGACHÍ...PARA TUS OJOS

Fotografía. Yicenia Bedoya

Yicenia Bedoya tiene 17 años y es oriunda de Vegachí, ella también hace parte del SECOVE.  Con su curiosidad a flor de piel toma la cámara y se va por un lado y por otro retratando cada rincón de nuestro municipio.   En esta serie fotográfica Yicenia nos entrega imágenes de un momento entre la cotidianidad de nuestro parque principal, luego se dirige a uno de los morros que hay alrededor de Vegachí y deja claro que nuestro municipio es un arco iris.  Algunas edificaciones tales como el amigoniano, magna institución educativo que , en su momento, trajera Maruja Martinez, o el antiguo asilo que hoy contempla a nuestro municipio desde el olvido.  Su reportaje gráfico también llegó hasta el ingenio y por allá, muy cerca, le tomó una foto a "la prima", luego un chiquillo posa para su lente mientras una iguana se tomaba el café a la hora del té en Vegachí...

El Secove sigue nutriéndonos de historias e imágenes que construyen patrimonio histórico para todos.

...Tarde de amigos, tertulias y un poco de recuerdos.

...Los colores que expele Vegachí y la simetría de sus calles, se pueden contemplar desde un morro cualquiera.

...Se acerca un aguacero con vientos fuertes.  Los vendavales, amigos naturales de Vegachí.

...Una mirada inocente mirando el lente de una cámara.

La prima es amiga de todos, eso todos lo saben porque somos sus primos.

La iguana, una de las especies que habitan en estas vegas de la China.

...El Amigoniano, institución donde se educan nuestros niños.

...El olvido de lo que fuimos, el ingenio que tuvimos.

Un silencio prolongado se siente desde el antiguo asilo.

martes, 15 de diciembre de 2015

UTOPÍA TEATRO: DEJANDO HUELLAS EN VEGACHÍ Y EN ANTIOQUIA...

Por. Faver Gaviria

Deini Alejandra Arredondo dirige un colectivo artístico que opera en Vegachí, esta mujer ha sido una de esas representantes del municipio ante Antioquia y Colombia.  Faver Gaviria es uno de sus pupilos y también hace parte del SECOVE, en este corto escrito nos cuenta un poco sobre el proceso de Utopía.

En una tarde de fiesta, justo en los carnavales de la dulzura que se celebran en Vegachi, se veían avanzar entre las comparsas, disfrazados de los personajes más representativos de las películas del famoso director norteamericano Tim Burton.  Este es el grupo de teatro del municipio al que todos conocen como: "Utopía Teatro". Mientras Pasaban iban llenando de energía, alegría y fantasía a quienes los observaban, y es que es así como ellos logran, mediante sus formas de actuar, trasportar a sus auditores a una experiencia de fantasía muy real o utópica, en Vegachí te hipnotiza su gente.

Fue con la obra de César Luna Silva: "Un Pescado en la Olla", que Utopía se lanzó por primera vez al escenario; esa noche, pintados de negros, con vestuarios típicos de la región costeña y una escenografía no muy procesada, presentaron esta comedia con la que sacaron muchas sonrisas a quienes estaban presenciando el acto, un acto rebozado de cultura para dicha noche.



Todo Utopía transformados en los personajes de: "Un Pescado en la olla".

Algunos rostros donde el teatro se hace personaje, ellos son Utopía...estas imágenes fueron extraídas del baúl del recuerdo entre los Carnavales de la dulzura.

VEGACHÍ: RECUERDOS QUE HUELEN A MIEL Y UN INGENIO CON SABOR A OLVIDO...

Por. Juan Luis Balvin Tabares

"Este proyecto trajo muchas cosas buenas para el pueblo, construcciones, comercio, pero nosotros quedamos con el problema social”.



Vegachí, a 147 kilómetros de Medellín, es un municipio del nordeste antioqueño. El municipio más dulce de Antioquia, ese es su apelativo; apelativo que se ganó en la década de los 80’s cuando esta localidad, prácticamente, “se ganó la lotería” al ser elegida como sede para un ingenio que produciría miel de caña para la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA).

Con el cabello recogido y los labios pintados en tono ocre, Whitter Amalia, tecnóloga en costos y auditorÍa y comerciante, recuerda el tema de su trabajo de grado, presentado en 1997. “Nos llamó la atención por qué habían elegido a Vegachí para un proyecto tan grande como este”.

Un Ingenio: idea de una independencia

La FLA, a finales de los 70’s, buscaba construir una planta en Antioquia para no depender de los proveedores del Valle del Cauca. Empezaron a hacer estudios en el suroeste cercano y plantearon la realización de la idea en Camilo C., propuesta que la Asamblea Departamental no aprobó. La Fábrica de Licores, con su grupo de expertos y el apoyo permanente de la Secretaría de Agricultura, siguió en la búsqueda de un lugar idóneo para plasmar este proyecto ypresentaron, después, municipios del nordeste como opciones, entre ellos: Yolombó, San Roque (corregimiento San José del Nús), Cisneros (corregimiento Sofía), Yalí, Amalfi y Vegachí.

Por su ubicación geográfica y características topográficas sobresalientes a los demás municipios, además de intereses políticos, fue Vegachí el elegido. Este municipio, que está en todo el corazón del nordeste y en ese entonces apenas entendía lo que llevaba consigo cargar con una municipalidad –pues hacía poco se la habían otorgado considerando que ya era más que un corregimiento-, se preparaba para abrirle las puertas al “progreso y al desarrollo”. Se iniciaron los cultivos de caña y los trapiches de prueba, con muy buenos resultados, que darían, a principios de la década siguiente, lo que se denominó inicialmente: PANA (Programa Agroindustrial del Nordeste Antioqueño) y que se convertiría después en Ingenio Vegachí Ltda.  
       
Adriana Gaviria tiene el cabello entre chocolate y naranja y usa gafas con marco rosado. Presentó el trabajo de grados con Whitter y respira un amor por Vegachí que sería difícil encontrar una palabra para describirlo. “Cuando hicimos el trabajo la planta ya llevaba más o menos diez años funcionando y todo iba muy bien. Muchos de los campesinos de aquí y de los municipios cercanos dejaron la ganadería por cultivar caña, veían un futuro muy prometedor, y efectivamente se estaban viendo buenos resultados. El caso es que cuando empezamos el trabajo y entramos  a revisar el tema que nos correspondía –costos- nos encontramos con otra cosa”.

Un terreno, a las afueras del municipio, se convirtió en la planta que en su caldera procesaba caña de azúcar de tipos: PR 61632, PR 1141, Co 421, V 7151 y POJ 2878. Tipos que presentaban diferencia en el porcentaje de fibra, el rendimiento en fábrica y periodos vegetativos.

Carlos Mario fue operario del Ingenio Vegachí y muestra, con sentimientos encontrados, las fotos del día de la inauguración de este proyecto –muestra un poco de nostalgia al ver, en las fotos, a la alcaldesa de entonces, María de los Ángeles Martínez, quien murió hace poco en un accidente-. “Esto se llenó de gente de todas partes, de varios países, había invitados importantísimos y todo el mundo tenía los ojos puestos en este municipio tan chiquito. ¿Quién iba a  pensar que una cosa de esas iba a pasar por estos lados?”. Entre las figuras presentes estaba el Presidente de la República, César Gaviria Trujillo, el Gobernador de Antioquia, Juan Gómez Martínez, la alcaldesa, conocida en el municipio como Maruja, algunos ministros, el gerente de la empresa y periodistas de varias ciudades.


Adriana y Whitter, detrás del mostrador de un negocio de abarrotes, dieciocho años después, recuerdan el panorama desolador que encontraron cuando entraron a revisar la parte financiera del que consideraban el proyecto que le daría el “empujón económico” a Vegachí para crecer rápidamente: “Era una empresa relativamente joven y con la proyección tan grande que tenía no iba a encontrar tan fácil el punto de equilibro y a ese paso no lo iban a encontrar nunca”. Mientras una enseñaba las páginas, ya un poco amarillas por el tiempo, donde estaban plasmadas algunas cifras de la empresa, egresos, ingresos, la otra agregaba que la culpa de la quiebra no fue tanto, como decían todos, porque la cantidad de caña sembrada era muy poca y no daba abasto con la capacidad de producción del caldero. El ingenio fue desangrado por los gastos excesivos, por una nómina elevadísima. Además, traían funcionarios de Medellín e incluso de otros países –Rusia, Brasil-, faltándoles uno o dos años para jubilarse, les ponían un sueldo alto y salían con su buena jubilación, ¿cómo era eso posible en una empresa tan joven?.

No tienen pelos en la lengua para juzgar a los contratistas de entonces, que entre otras cosas, los consideraban faltos de sentido de pertenencia, pues ni siquiera eran de Vegachí. “Sobre ellos también caía la culpa, tenían el descaro de echarle piedras grandes a los coches con la caña antes de que entraran a la báscula para que les pagaran más”.

Pero por más que busquen culpables ya no hay nada que hacer. Ahora esta edificación, en su mayoría metálica, es consumida por el óxido y de ese “olor a miel cuando se terminaba el proceso de transformación de la caña” que fue lo que más sedujo a Whitter de su experiencia, solo queda en el recuerdo. En el recuerdo quedará el movimiento que se veía en ese entonces y las ansias de crecimiento de un municipio que depositaba en este proyecto la esperanza. El río Volcán y unos pocos animales, son ahora la única presencia o compañía que tiene el lugar que representó el “apogeo”.

Vegachí vuelve a conocer la palabra “ilusión”. Le espera Autopistas de la Prosperidad. Sería el municipio más beneficiado de este proyecto en el nordeste y magdalena medio. Ahora en el municipio dulce de Antioquia se vuelve a ver un apogeo, esta vez de arqueólogos y biólogos que se encargan de la primera etapa de este proyecto: el impacto ambiental.

La gente de afuera aprovecha, sabe lo que viene para esta localidad y ya varios extranjeros se han interesado en el lote del Ingenio. Hasta el momento, solo pueden verlo, antojarse y soñar con todo lo que se puede hacer, construir, visionar en este lote. Solo eso, pues las demandas que enfrentan la Gobernación de Antioquia, el IDEA y el Ingenio Vegachí Ltda, por incumplimiento de contratos y otros temas relacionados con el cierre, impiden que se haga cualquier tipo de negociación. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

¿ES UNA VIDA CUALQUIERA?

Por: María Isabel García G.

Para empezar, la pregunta de siempre, esa que dice: ¿cómo te llamas?, él me miró y me respondió con gusto: William Marín alias “el compae”. Estaba vestido con una camisa blanca y líneas amarillas en los hombros de la misma, un bluejean y zapatos negros entre deportivos y casuales, ¡ah! y que no le falte su típico sombrero volteado, uno de los tantos que le gusta usar. Luego, y ya en una posición cómoda, me contó sobre cómo se describe a sí mismo, para resolver esa duda que me consumía me dijo: "soy una persona luchadora echada para adelante me gusta trabajar el comercio, anteriormente trabajé con frutas vendiéndolas para ganar dinero y comprarme la “comidita”, también trabajo con  la música cantando y tocando en algunos eventos". Mientras desempacaba unos juguetes para surtir su carrito me confió que este cachivachero es el negocio que más dinero le brinda y el que más quiere.
 El “compae” es una figura representativa en el municipio pues su carrito de artesanías está a la vista de todos, se mantiene por toda la calle principal del municipio de Vegachi, pero, ¿por qué este carrito?...

En su rostro se veía algo raro era una mezcla entre felicidad y monotonía, mientra me miraba a los ojos me contó: Y pues el carrito porque me gustan las cosas nuevas en cuanto a bisutería y mochilas también, en este pueblo hay mucha competencia en cuanto a almacenes y tiendas de alimentos así que ese es otro de los motivos de mi carrito ambulante “comadre”.

Luego de esto se me vino a la mente preguntarle el por qué su seudónimo.

Yo trabajé en un grupo de  música hace por hay unos 20 años, los músicos que me acompañaban eran costeños y se trataban de compadres y así me dejaron como “el compae” y ya todos me dejaron así.

Muchos nos preguntamos de donde salen todas las artesanías que lleva en su carrito ,  bueno él va a Medellín y allá tiene su “rebusque”, de donde saca su mercancía al agrado propio. También compartió las dificultades que ha tenido en la venta de sus cachivaches, compartió su desagrado por la economía de ahora y que ésta es su mayor problemática.

El “compae” no es un solitario, al contrario está rodeado de personas, “sus hermanitos”, la gente que lo acompaña en su diario vivir, la gente que pasa y lo ve le brinda un saludo o mejor aún un cálido apretón de manos en señal de compañía. Para la curiosidad de muchos, o mejor dicho, para la curiosidad de ¡muchas! El caballero Marín no se ha casado y después de decirme un piropo: si es así de hermosa como usted me caso ya.  Dijo que anhela conocer a esa mujer que lo acompañe por el resto de su vida y que lo espere en la casa con un almuerzo bien delicioso, como unos frijolitos caseros hechos por una mujer tierna, sensible y amorosa, o una comida hecha por ella misma, al decir esto en su rostro se notó algo de soledad pero también esperanza y con un suspiro cerró la respuesta.


Sus estudios fueron limitados y le pregunte que entonces ¿Qué le gustaría estudiar? Y…

-Yo siempre he dicho que “Burro viejo no aprende a hablar”, soy un montañero criado en el campo, tuve dos años de estudio, pero aun así sé leer y escribir y leer. Me gustaría seguir estudiando la música…

Este señor no solo vende artesanías sino también coloca piercing y arregla máquinas de moler.  Este trabajo, afirma, que no lo dejaría porque lo quiere y ya es parte de su vida.

La frase con la que se despidió fue corta: “Trata a la gente como quieres que te traten”.

Espero volver a hablar con él pues es interesante y su vida vale la pena ser escuchada, él es como cualquiera una persona que siente, es apasionado, ama, y tiene un carisma sin igual...(To be continued)




sábado, 5 de diciembre de 2015

EL OTRO LADO DE LA TIERRA

Por. Verónica Henao Gómez

Era una mañana calurosa en el municipio de Vegachí, un pueblo ubicado al nordeste de Antioquia, un pueblo que tiempo atrás estuvo afectado por la violencia la cual trajo muchos muertos.  A pesar de esos atroces hechos Vegachí es un pueblo acogedor, tanto por su gente y su panorama como por sus grandes siembras de caña, esa es quizás una de las razones por las que se le reconoce como el más dulce del Antioquia. Además tiene tierras fértiles para el cacao, la guanábana, piña, plátano, café, miel, etc.

Con el ánimo de confirmar esos rumores fui a la ‘’ LEGUMBRERIA CENTRAL’’, un local con muchas hortalizas que lleva funcionando 8 años en Vegachí, una particularidad de este negocio es que parte de sus productos son sembrados por sus propietarios.

Para saber un poco más sobre su funcionamiento me puse en la tarea de dialogar con Mary Luz Vélez, su administradora, una mujer simpática, amable, de piel trigueña y ojos verdes.  Con 31 años de transitar en estas tierras, estaba vestida con un pantalón negro, una blusa blanca y sandalias azules, la acompañaba Angie Patricia Londoño su hija de 10 años.

A las 11am aproximadamente entré a ese lugar con olor a verduras, a campo… Su mirada era triste, conmovedora, una mirada donde retrataba todo un pasado lleno de oscuros recuerdos. Mary Luz cuenta que sus estudios solo fueron hasta quinto de primaria, que a pesar de ser buena estudiante, no pudo terminar sus estudios por razones que solo ella conoce.  También me contó que desde que era una niña siempre quiso ser arquitecta, pero por su situación económica no puedo continuar con su proyecto de vida.

Un día con olor a verdura…


El olor a campo seguía invadiendo mi olfato, más me invadió cuando Mary me  contó que   su esposo Joaquín  sembraba  Chócolo,  tomate, yuca, cilantro y plátano, además me enteré que surten en Segovia y en otras legumbrerias locales.

Mary me dijo que los productos por los que la gente más preguntaba son el Cilantro, plátano, yuca y el banano y las verduras que menos compraban, que a veces hasta se perdían, era la zanahoria, la lechuga y el repollo.

los tiempos más difíciles para vender van desde el mes de enero hasta junio, los días que más se venden legumbre son los martes, ya que es el día en que llega legumbre fresca, y los domingos, porque los campesinos vienen al pueblo a comprar.  Los días duros son los miércoles y viernes”- comentó Mary Luz con la simpleza en sus ojos y su mirada.

A las 11:30 am comenzaron a entrar clientes, unos pedían 200 de cilantro, otros una libra de tomate, otra de yuca, etc.  Esta familia llegó al municipio de Vegachí en el año 2005, con la idea de mejorar su calidad de vida, tanto para ellos y sus tres hijas, ellos estaban un poco cansados en la finca ubicada en la vereda la ALEJANDRIA.  Entonces decidieron  venir a Vegachí para montar su propio negocio dada su gran experiencia en la agricultura, por ello montaron una legumbrería, desde entonces Mary y su familia trabaja y viven en dicho negocio.

El empleo en Vegachí es duro, porque la población es mayor que las fuentes de empleo y también porque los empleos no son aptos para todo tipo  de personas.  en muchos rostros de las personas del municipio se ve el desconcierto, esta es la historia de esas personas que optaron por montar su propio negocio y salir adelante.  

Saliendo de este mágico espacio unos clientes fieles me dijeron que  sus productos eran bastante buenos, sobre todo la yuca…pero eso ya es otra historia.






El SECOVE Una mirada a Vegachí...




     (Foto.Yicenia Bedoya)

“Si consideramos el hombre con el hombre, veremos, siempre, la dualidad dinámica que constituye al ser humano: aquí el que da y ahí el que recibe; aquí la fuerza agresiva y ahí la defensiva; aquí el carácter que investiga y ahí el que ofrece información, y siempre los dos a una, completándose con la contribución recíproca, ofreciéndonos, conjuntamente al hombre.”
Buber

La comunicación permite que el hombre interactúe con sus semejantes, dicha interacción facilita las relaciones humanas y posibilita la expresión como medio para informar.   A lo Largo de su historia el hombre se ha apropiado del lenguaje y con él ha creado vínculos que se transforman en expresiones culturales, sin el lenguaje no habría comunicación. 

Los medios para comunicarnos no son más que códigos, símbolos o signos, que nos permiten leer un lenguaje y proyectar lo que queremos contar.  La comunicación es una manera de contar historias, historias que van enlazando un grupo, comunidad o especie; sin comunicación no hay vínculos, sin vínculos no hay sociedad.

La pregunta y la respuesta son los puntos de entrada y salida por los que debe cruzar el proceso de comunicación, constantemente estamos conociendo y conociéndonos, constantemente estamos preguntándonos: qué, cuándo, dónde, cómo, quién, cuál, cuánto, de las cosas, las personas, los acontecimientos, la vida misma.   Con la pregunta buscamos una respuesta, la pregunta es la llave que nos conduce al conocimiento, el lenguaje facilita ese acceso al conocimiento, que no es más que un acceso a la información.

Mirando miradas, rememorando momentos, escribiendo historias, descubriendo nuevos espacios en Vegachí, esa es una de las premisas que hemos trazado para crear el SEMILLERO DE COMUNICADORES DE VEGACHÍ, o SECOVE, una apuesta que desde el área de comunicaciones de la alcaldía municipal en consenso con el PARQUE EDUCATIVO MARUJA MARTÍNEZ estamos haciendo en pro de la información, la memoria y la comunicación al interior de nuestro municipio.